45# LA ODISEA DE LA INSULINA LENTA (PARTE 1)

Todo  insulino-dependiente debe pasar por lo mismo: naces, creces, a menudo te reproduces (o practicas al menos) y, bueno, te administras insulina. La rápida para las comidas y correcciones, la lenta para mantenerte en niveles lo más óptimos posibles cuando no estés comiendo (‘Que de lo que se trata es de tener un peso óptimo, chic@s!).

Como ya os conté, en Septiembre de 2015 me diagnosticaron #diabetes y aproximadamente sobre unas semanas después ya estaba pinchándome todos los días a las 23.30 mi #Levemir.

¿Por qué me pusieron esa insulina lenta cuando todo el mundo que me he encontrado desde entonces me mira raro al saberlo? Nadie sabe, pero me iba genial. 8 unidades de nada y todo listo.

Fue hace poco, ya instalado en #Barcelona, donde las 8 unidades ya no eran suficientes. Estaba alto casi todo el día y el endocrino decidió que probase una nueva insulina lenta que SÍ me cubriese 24 horas: #Toujeo. Y aquí comienza mi historia.

Me recomendaron empezar con una unidad menos porque es mucho más potente y , como por aquel entonces me daba chutes de 9 unidades, el disparo de salida con la Toujeo fue de 8 unidades.

Se dice que tienes que esperar un tiempo para que tu cuerpo se adapte y así saber que es lo que más te conviene y como ajustarla. Puede que esperase poco o mucho. Lo único que sé es que los valores seguían altos e incluso superiores a lo marcado con la anterior.

Pasé de 8 a 9 unidades y de ahí a 10, 11, luego 10 (que tuve unos días bajo), luego 11 otra vez. Alcancé 14 unidades y los valores seguían siendo altos. La mitad de la tarde y la noche eran muy altos y por las mañanas despertaba también por encima de lo recomendado con mucha diferencia. #Hiperglucemias que, de seguro, harán que mi gran 6,5 de #hemoglobinaglicosilada se venga abajo y me den un dato para asustarme (ya os contaré).

Me llegué a medir durante una semana al completo a las 3.30 de la madrugada, administrando las correcciones siempre y con datos superiores a 200 en muchas ocasiones.

Hace unas semanas decidí experimentar a lo loco. Esto no se debe hacer, kids, sin permiso médico. Mi cita con el endocrino será pronto pero estaba tan cansado de tanto número y sabía que tenía que actuar ya que tomé una decisión y dividí mis 14 unidades en dos “tomas” cada 12 horas. Las horas, hasta este momento, las había probado cambiar de 23.30 a 21 y 22 horas. Esta vez programé las inyecciones de lenta para las 22.00 horas y 10.00 respectivamente con 7 unidades cada una.

Afortunadamente, los datos comenzaron a bajar sensiblemente, aunque al atardecer seguía subiendo y las noches daban problemas.

Y así es como, con tanto cambio, me llevé mi primer susto al pensar que me había puesto doble dosis de insulina lenta. Sigo siendo novato y siempre lo seré.

Lo peor estaba por llegar. Hoy se me olvidó tomarme mi dosis de la mañana y, como recomiendan no administrarte en otro horario e intentar mantenerte como puedas con las correcciones, así lo hice. He sobrevivido todo el día con 7 unidades de lenta cuando normalmente mi cuerpo aguanta 14 unidades.

¿El resultado? Mi cuerpo ha empezado a aumentar la #glucosa en sangre al atardecer y solo al atardecer. ¿What? Puede ser un milagro pero los milagros no existen. Aún así, segunda locura mediante, he decidido reagrupar las dosis de #insulina en una sola toma a as 20.00 de la tarde con solo 10 unidades.

La diabetes es un experimento constante, hacer cábalas, marearte de números y cuentas en la cabeza, estar preocupado todo el tiempo sin poder estar preocupado todo el tiempo porque cualquier cosa te afecta mas,…

Mi aventura con la insulina no acaba…porque nunca lo hace. Seguiremos informando.

45# LA ODISEA DE LA INSULINA LENTA (PARTE 1)

44# NEW LIFE, NEW HOPES

Cuando estás ausente y vuelves al trabajo o a ver a los amigos tienes mil cosas nuevas que contar. Yo no iba a ser menos.

¿Dónde nos habíamos quedado? LA OPERACIÓN que no llegaba. Pues llegó. Ya han pasado unas cuatro semanas desde entonces y lo recuerdo todo como algo realmente lejano. La espera me estaba matando pero aquel día no tuve tantos nervios.

Después de unos pinchazos cerca del ojo (que dolieron menos de lo que advertían) me vi tumbado boca arriba y rodeado de enfermeras y médicos. El trato fue excelente, no tengo quejas.

Me taparon todo lo que no era ojo y empezaron a proceder con sus cosas. No sentía nada pero veía como si estuviera mirando un microscopio en alta definición. Me inyectaron cosas, me removieron cosas, me sacaron cosas… y yo allí de espectador.

Tengo que decir que la operación fue más larga de lo que creí y al final de la misma estaba cansado de estar tumbado. Cansado y muy nervioso. El efecto de la anestesia local se estaba pasando y hasta llegué a soltar un gritito a los médicos en una de sus maniobras.

Se ve que la membrana que tenían que extraer estaba muy agarrada y se rompió en mil pedazos pequeñitos que tuvieron que cazar uno a uno. Un trabajo de paciencia. Casi dos horas y pico estuve en aquel quirófano. Casi nada.

Lo peor vino después. Me llevaron a la sala del despertar y me dejaron allí mientras el tiempo pasaba. Yo ya venía muy agobiado por estar tumbado y no ayudaba nada seguir en ese plan. También me empezó a molestar el ojo , aunque simplemente lo comenté a la enfermera y me dieron calmantes.

Las semanas restantes han sido una locura muy grande. Al inicio me puse aterrado con la idea de no ver nunca más igual de bien. Sí, es normal que el ojo sufra durante un tiempo y la visión se deteriore. Por ejemplo, en la actualidad, ya veo casi del todo bien. Sigo con una especie de niebla leve si me tapo el ojo bueno pero aún no puedo leer del todo las letras con el ojo afectado.

Para más inri, tenía que pasar por un road trip, una mudanza y los primeros pasos en una nueva ciudad, con todo lo que conlleva. Mirando atrás, y aunque sigo en ello, creo que estoy orgulloso de mi mismo. No se puede decir que sea muy fuerte pero lo he intentado con ganas.

Ahora que ya he visitado a mi nuevo médico de cabecera por primera vez solo queda esperar a las primeras citas con los nuevos endocrinos y oftalmólogos. Pasito a pasito todo saldrá bien porque ¿Siempre es así, no?.

 

 

 

 

44# NEW LIFE, NEW HOPES

43# ¿Cómo cuanto de urgente?

Pues aquí estoy, con mi vida paralizada por un procedimiento médico que no llega y que se suponía debía estar resuelto hace semanas.

Me siento un poco impotente y de nada sirve quejarse, ¿verdad? Bueno, desahoga un rato grande…

Y eso que no me quejo de los excelentes médicos que hasta ahora se han cruzado por mi vida. Todos excepto aquella de urgencias. Sí, eres tú- digo mientras pongo ojos pequeños y mirada de rabia-.

En ocasiones uno tiene un mal día y este tipo de situaciones no ayuda nada.

43# ¿Cómo cuanto de urgente?

42# LOCA CON MI TIGRE

Llevo unas semanas con los datos de azúcar en sangre un poco locos. Deduzco que la insulina lenta no está dando todo de sí misma y, probablemente, que estoy dejando ese periodo cruelmente llamado Luna de Miel.

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Y, para colmo, asumo que tengo controladas las cantidades que tomar y, en un despiste, me equivoco (bien por tomar menos, bien por inyectarme más) y me provoco una hipo.

Sí, señor. Esa es la actitud.

42# LOCA CON MI TIGRE

41# AGUJETAS DE COLOR DE ROSA

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…O agujas. Miles. Millones. Unas cientos. 3 ó 4 al día. Algunas entran mejor que otras. Algunas provocan sangrado leve y otras como si nada. Algunas duelen, otras no. Y todas terminan en una bolsita , junto con las tiras reactivas, cuyo destino final es el contenedor especial del centro de Salud más cercano.

No os diré que no me da cosa que mi ADN circule por ahí como si nada. Que son muchas muestras de sangre. Que con eso me podrían fichar 6 veces al día por lo menos. Los de CSI se pondrían las botas si me diera por ser un asesino en serie. Uno torpe sería, con tanta sangre volando como mono.

 

 

41# AGUJETAS DE COLOR DE ROSA

40# ENDOCRINO

Endocrino no es que sea una palabra bonita, independientemente de lo que signifique, que sean buenos y que nos vengan bien para lo nuestro. Una palabra bonita es “rosa”, “playa”,… Endocrino no lo es.

Hoy he tenido cita con el mío. La primera, si no contamos las anteriores visitas esporádicas al Hospital de día. Y me la jugaba bastante porque me daría los resultados de mi primera analítica tras mi diagnóstico oficial de diabetes el pasado septiembre.

Por aquel entonces tenía 13,5 de  hemoglobina glucosilada, dato que reúne una media de lo que has estado haciendo los últimos 3 meses. Era un dato muy bestia que dejaba claro que lo mío era diabetes a tope. Diabetes on fire. Diabetes pa mi, pa mi cuerpo, pa tó.

Desde entonces me he esforzado en cuidarme. He aprendido como hacerlo, al margen de ya saber los conceptos nutricionales habituales. La insulina y los controles habituales de sangre han hecho el resto. No esperaba menos que una felicitación y recibir una buena noticia. 6 ó 6,5 ha sido el dato que me ha dado de resultado de la analítica. Nada mal en absoluto.

Está muy contento con como controlo mi diabetes y eso es un éxito pata él, para mi y para el universo en general, mi familia en particular. Hemos estado conversando sobre mis dudas en cuanto a determinadas formas de corregirme los valores altos, pies, etc..

El punto negativo no ha sido una sorpresa y, por lo tanto, no ha sido negativo en absoluto. Como ya os conté, soy una señora mayor a punto de morir si nos dejamos juzgar por mi fondo de ojo. Los tengo fatal y es algo muy muy poco habitual en alguien que ha debutado como diabético hace pocos meses. La teoría general de todos mis doctores y enfermeras es que es evidente que he tenido diabetes mucho antes de ser diagnosticada pero sin ver o no tener los síntomas o las herramientas para detectarla a tiempo.

Han pillado un poco a malas mis ojos pero, una vez detectado el problema, están trabajando para que la cosa no progrese. Yo hoy no me voy a preocupar por eso. Hoy es día de celebrar y estar orgulloso de mi mismo.

Yupi yo! #soprau

 

40# ENDOCRINO

#39 NO QUEDAN DÍAS DE VERANO

Hace frío. Mucho frío. Y tu cuerpo lo nota. Y tu factura de la luz lo nota. Y tu diabetes, ¿lo nota? Pues creo que sí, aunque igual no tengo fundamentos científicos con los que demostrarlo.

Últimamente me cuesta inyectarme la insulina un poco más. ¿Podría ser que la pìel esté más endurecida que de costumbre con esto del invierno? Igual es que he perdido práctica. Total, como son apenas unos 5-6 pinchazos al día…

Que, por otra parte, esto de inyectarme me está dando unos disgustos estos días. Toda la culpa la tengo yo. Por razones varias, a veces, me pincho mal y noto al instante que la insulina no ha entrado correctamente al completo. ¿Qué hacer ante esto? ¿Me inyecto inmediatamente más? ¿Espero una hora, compruebo y aplico corrección si es necesario? ¿Y si el error te pasa con la insulina lenta?

Volviendo al frío polar, la sangre me sigue dando problemas. Tiras reactivas desechadas por no sacar suficiente sangre. ¡Qué alegría! Yo que disfruto pinchando en todos y cada uno de mis deditos antes y después de las comidas. Lo disfruto. Lo gozo cosa mala. Imaginad que lo tengo que repetir más de dos veces porque al dichoso dedo le da por no sacar sangre. Y sí, la técnica de lavar antes con agua caliente me empieza a no hacer efecto.

Que de problemas, oiga.

 

#39 NO QUEDAN DÍAS DE VERANO